jueves, 8 de abril de 2010

Haikus recién horneados...





Jueves con sol, con
lágrimas pintadas de
Madrid, de historia.


Hegel y el pasto,
sin calcetines, solos.
Labios con labios.


Ser, estar, fue y es.
Sentido, sinsentido.
Conciencia sutil.


Llega la Vida,
nos pide una entrevista:
decimos que sí.


Papel de baño,
viajes místicos a India.
Sueños sin cumplir.


Cultivas amor,
ositos en mi mente:
gracias por venir.

lunes, 15 de marzo de 2010

Emilia Chain

I

planta y tacón
golpe, atrás y adelante

por soleá


II

seis cuerdas embriagadas
de nostalgia y duelo

seis trazos tensos, pensativos
soberbios, cansinos

te miran


III

tus manos deliciosas que desafían
al tiempo y al espacio

tus dedos de gitana
tus uñas rojas que enamoran y cantan
tu baile de lunares escondidos

la fuerza de tu nombre en la madera
henchida de tenerte toda
de alumbrarte a ciegas


IV

me llenas por bulerías
me lloras por tangos

me matas con una seguiriya venenosa
que me atraviesa el alma flamenca
y rota


V

báilame despacio
con tus plantas divinas

róbame un compás de mi corazón herido
dame una nota, una flor
un gemido siquiera


VI

mis palmas te abrazan tranquilas
calladas

con todo el clamor del mundo
metido entre mis dedos
metido en mi sangre de arena y sol
de tardes de Sevilla
de verte en el reflejo de la luna encantada
que traes puesta en el pecho


VII

derrites el tiempo con tu danza
con tu brío flamenco
con tu mirada
que llevo conmigo
a donde voy


VIII

jamás calles tus pies
farruca linda

lleva tu escobilla contigo
andando el camino espinado
los senderos de alba y rosas
para tus pasos dorados


IX

deja que tus ojos nos llenen el firmamento de luz
con fantasías construidas para tablao

para noche desnuda
para un amante solitario y triste
para la lágrima de un cielo
cuajado de soles
de soledades


X

camina, bonita mía
siempre con los ojos hacia lo alto
las piernas fuertes, el ombligo adentro
y la risa entera colgada
en tu cara de muñeca
en tu sueño de sirena
y en tu voz


XI

flamenquita de plata y perla
bailaora de mi alma

ve calma, ve quieta
rompiendo olas con tus tacones
envolviendo mariposas con tu falda


XII

planta y tacón
golpe, atrás y adelante


XIII

no te nos mueras nunca
Yamila querida

nunca nos dejes
sin tu calor



12 de marzo de 2010

miércoles, 3 de marzo de 2010

Cómo empieza o termina una historia de amor...

1

Cuando una mujer mira a un hombre a los ojos, lo deshace.


2

Tres maletas y un sueño son mis únicos acompañantes. El barco zarpó ayer a las seis y media de la tarde con el sol poniente marcando el pasado que dejé flotando en la orilla del mar de Veracruz. Un solo nombre queda escrito con mi voz en el cielo enlunado: María.

España me espera con caminos sinceros, con el corazón despierto. Unos cuantos días, después de toda una vida, me separan del viejo mundo, de una vida nueva. Me alejan de todo, me acercan a ti. Tu rostro etéreo me quema el alma que se hiela de un olvido involuntario, inconsciente y brutal. Tus ojos de fuego penetran mis más íntimos deseos. Después de cincuenta y dos años de buscarte sin tregua, te encuentro. Al fin.

Andrés



jueves, 18 de febrero de 2010

Notre Dame vestida de luna

Gracias por una noche perfecta en compañía de Vivaldi, con la panza llena de lasagna, besos en los ojos y un amor digno de las calles de París; gracias por su fotografía. Te amo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Té con miel y limón: invocando al calor


Congestión nasal, invierno en Madrid. Estornudar un par de veces más, antes de morir enterrada en una pila interminable de pañuelos moquientos. Tos, tos, tos, jarabe. El frío no está hecho para la gente gripienta, o viceversa. Creo que yo ni sana ni enferma quiero al frío. Ni loca ni cuerda. Dicen todos que es mejor porque te tapas, más y más capas y caput, solucionado. No me lo creo. Mentira gorda, cantante y sonante. Extraño ver mi piel bajo tantas capas de ropa. Me siento cebolla. Sí, consuelo de tontos, se asoma el sol a veces, pero los termómetros lo desmienten con sus signos negativos o sus números pequeños. No es fácil engañarme: entonces ¿a qué se deben las bufandas, los abrigos y los guantes? Anhelo los trajes de baño, los brazos desnudos de las mujeres por la calle, los dedos de los pies que respiran libres en sus sandalias, los cuellos liberados de cadenas de estambre, lana o cachemir.

Calor: te invoco.

martes, 9 de febrero de 2010

tierra de nadie


I


un hombre con ventanas en los ojos
cristales rotos en sus pupilas

llorando años
espejos
y canas

un hombre sin labios


II

caminos de piel y piel de tierra
de huellas empolvadas
y derrotas secas

de vestigios duros
tristes

de savias extintas
y muertas


III

desapareces

sin voces de fiesta
sin llantos
sin nada


IV

constelaciones impenetrables
en tu rostro de plata

cuánto quisiera besarlas
seguirlas
velarlas


V

eres mi faro

y mi eclipse
a mitad de jornada


VI

no sufras más

mejor dime qué dicen
tus ojos de luna
Teresa

tus ojos castaños
cargados de nubes
de sombras
de llamas

llenos de ventanas de sol
y llenos de agua

tus dulces silencios
tus pecas amargas

dime qué dicen
las manchas blancas
de tu alma quemada

sábado, 2 de enero de 2010

¡Cuidado!


Rituales. Rituales gastronómicos, lingüísticos, dudosos. Doce uvas a las doce de la noche; las cambiamos por pedazos de fresas celestiales estilo Beatles. Descansar, fiestear, salir de paseo; lo cambiamos por una limpieza profunda de la casa y del año pasado, aspirar, barrer, trapear, sacudir y estornudar memorias. Grandes mesas, largas como espaguetis, llenas de pavos y voces que rascan el cielo; las cambiamos por una mesa de cuatro con cuatro invitados y unas albóndigas, un arroz blanco y unas papas al horno, voces dulces y sonrisas.

Igualmente, tengo mis dudas. Masticas una uva (una fresa), un deseo. Dos uvas (dos fresas), dos deseos. Tres uvas (tres fresas), tres deseos. Y así hasta la docena. ¿Qué tantos se cumplen? ¿Qué tantos se olvidan? ¿Qué caso tiene ansiar tantas cosas?

Me pregunto el 2 de enero si seré yo, o mis doce deseos, o el destino, como quiera que se llame, lo que determine el transcurso de los 363 días que quedan a este año gregoriano.

Yo deseo reencontrarme conmigo misma, reconciliarme con mi alma y con mi espíritu. Yo deseo amar profundamente, lo más que pueda, a los que más pueda. Yo deseo que haya salud, abundancia, felicidad, paciencia, tranquilidad, pasión y amor en mi vida y en las vidas de los que siento más cerca, más dentro. Yo deseo tantas cosas, como seguramente deseamos todos.

Nada se pierde deseando, eso es seguro.

Sea yo, o los doce deseos, o sea el destino azaroso lo que siembre para cosechar futuro, lo que edifique nuestro porvenir, deseo que este año que comienza por su primero de enero y termina por su treinta y uno de diciembre, esté lleno de deseos en las vidas de todos los seres humanos.

¿Qué sería la vida sin deseos de vez en cuando, de repente?

Sólo hay que tener cuidado.

Cuidado.

Porque como dijo Henry F. Amiel: el destino puede seguir dos caminos para causar nuestra ruina: rehusarnos el cumplimiento de nuestros deseos y cumplirlos plenamente.