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miércoles, 25 de agosto de 2010

02/07/10 - - 23:07

La voz de la noche es un hilo,
un hilo que borda el silencio de mil colores,
de formas saladas y agridulces.

Los círculos concéntricos
que desnudan la piel de Burdeos
que se me ha grabado en las pupilas,
desaparecen contentos.

Te siento aquí dentro,
en el aire perplejo
de esta oscuridad cansada y ruidosa.

Descansa, amor mío;
mañana el sol traerá buenas nuevas:

las flores nacen,
los ríos caminan,

las almas crecen.

lunes, 9 de agosto de 2010

30/06/10 - - 23:16

Venus anduvo conmigo todo el camino,
ahí colgada del cielo,
prendida del techo.

Me cantaba versos de antiguas galaxias,
de noches amargas,
de amantes lunares
y de estrellas rotas
en tiempos de soledad infinita.

Alumbraba el sendero cansado de mi memoria,
los adoquines olvidados,
las calles de Madrid que tejen mi último año
y nuestro íntimo amor.

Acampaba en el fondo de un mar celeste,
esquivando medusas de algodón,
rayos ahogados de sol
y lágrimas nocturnas
que le quitan su sabor a fruta madura.

Hoy Venus va sola como yo.

Va con todos los ojos del mundo
cubriéndola de besos,
envidiando su fulgor.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Una noche vacía en París



Una noche vacía en París. Una noche de hielo, de nieve, de viento frío que me arde, que me parte los labios. Y si se muere. Y si se acaba. Pasan lentamente frente a mi mirada, frente a mi carátula roja de miedo, frente a mí. Disfrazadas. Una a una, gota a agua, luz a vela, sangre a tiempo de arena de mar. Mira. Miedo. Vacío, vacío, vacío. Me quiebra una pluma con la última lágrima de esta tinta azulada. Me tiñe de verde los huecos del ansia, me calma a gritos despavoridos y cortos. Me amarra las ganas. Sus voces me siguen, sus voces me matan. Por qué tú no hablas, por qué tú no callas, para darme un destino, para robarme el nombre, para nada. Por qué te ríes de mi escultura de mármol distante, distinto y callado. Por qué me confundes con las sábanas blancas, dobladas, puestas, tiradas, mojadas y viudas. Como si esta mañana fuera poco, como si sólo fuera nada. Me faltas. Tus velos de plata, tus voces doradas, tus cuentos de duendes, tus dedos de hada. Me fallas. Tus dulces delirios, tus polvos astrales, tus palabras mágicas. Te extraño. Viejo sabio, médico de mi suelo, de mis pies, de mis canas. Te anhelo. Tus tontos ronquidos, tus manos saladas, tu silencio que falta. Y el mundo se cae a pedazos, de bala, de gritos, de granadas blancas. De civiles sin nombre que caen por la barranca de los noticieros que nunca se callan, que son una mierda y que siguen y siguen y siguen y acaban. Camino descalza por las entrañas de una noche helada, de una noche más, de una mañana que no viene y de un sol que se cansa. Y tengo tanto miedo de las plantas, de los finales felices, de las ventanas, de la fortuna que acecha, de los ecos de la calle, de las banquetas amargas y de tu sueño que ya no me oye mentir. Tengo miedo de mañana. Tengo tanto miedo de que siga, de que se termine, de que se despierte, de que se quede así hasta mañana. Y sigo durmiendo sin tregua ni cama, sin pelos, sin dientes y con máscara. Desnuda, sola, sola. Mis ojos, mis pestañas. El agua que se arrastra hasta el techo y luego resbala. Los copos de nieve, perdidos, sonámbulos, tristes. París, de noche, una noche vacía, de hielo, de nieve, una noche de tantas. Mis labios partidos y una última palabra.

martes, 24 de noviembre de 2009

La fragilidad de tenerlo todo...

Europa: la tierra prometida.

Poco más de quinientos años han pasado desde el "descubrimiento" de América. Muchos de esos años se pensó que las deliciosas costas, las fértiles planicies, las prósperas mesetas, montañas y ríos de nuestras tierras eran el paraíso terrenal. El cielo en la tierra, el cuerno de la abundancia y más. En algún punto en el tiempo de ese entonces para acá (probablemente cuando se empezaron a agotar los bienes materiales del entonces Edén), el continente dejó de ser fuente infinita de promesas y felicidad. Pasó al olvido.

Curiosamente, los papeles se han invertido. Hoy pensamos en "occidente" como la tierra prometida. La cura de todos los males de la humanidad tendría que estar en este lugar. Pero, ah, ironía de la vida... En la cuna de la "civilización", en el reino de los que encabezan la carrera de los mundos, en las tierras del "desarrollo" y la "democracia", también hay desgracias. También hay sombras en el continente de la luz.

Vas por la calle y hay pobres, sí, también aquí hay pobres... Hay fantasmas que el sistema ha desechado y no tiene la capacidad de reciclar, ni ya tampoco, de desaparecer. También aquí hay "criminales", drogadictos, analfabetos emocionales, suicidas potenciales, nulos de espíritu.

Aquí se conoce la verdadera soledad, la soledad negra, fría, la soledad de veras, dura, filosa... Aquí ves ojos vacíos, miradas que te deshacen por su desesperación. También aquí la gente sufre de todo: de enfermedades del alma; del aprisionamiento de la rutina burda, seca, sin calidez; del espacio personal violentado por la falta de otros seres humanos que lo cohabiten; de la fragilidad de tenerlo todo, sin tener nada; del sinsentido de primer mundo...

Pero, ¿cómo podemos quejarnos? ¿cómo se puede denunciar tanta violencia indiferente? ¿cómo? Si estamos parados en tierras de conquistadores, de sabios, de filósofos, de esos que, antaño, con sus tratados, sus ensayos, sus teorías, y ahora, con sus políticas, sus acuerdos y sus declaraciones, han invisibilizado la existencia de otras posibilidades para existir...

Insisten... ¿cómo escapamos los seres humanos de tanta insistencia?

... modernización... inseguridad... pecado... globalización... desarrollo... castigo... ayuda humanitaria... subdesarrollo... violencia... guerra... terrorismo... poder... democracia... crimen... capital... miedo... crisis... crisis... crisis...